El termómetro, el Congreso y la sombra que nadie planeó
Falta exactamente un año. El primer domingo de junio de 2027 México protagonizará una de sus jornadas electorales más extensas en mucho tiempo. Suele llamársele elección «intermedia», pero el adjetivo engaña. Aunque no se renueven la Presidencia ni el Senado, estarán en disputa 17 gubernaturas, las 500 diputaciones federales que integrarán la próxima Cámara, 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, 31 congresos locales con más de mil diputaciones y más de dos mil presidencias municipales. En total, por encima de cuatro mil cargos. No hay nada de intermedio en una elección que rehace medio país.
Las gubernaturas serán, como siempre, el gran termómetro. Dicen el ánimo, miden la marca de cada fuerza y reparten capital político rumbo a 2030. Pero el verdadero premio está en otra parte. La conformación de la Cámara de Diputados definirá si Morena y sus aliados, el PT y el Partido Verde, conservan la mayoría que les ha permitido legislar casi sin frenos, incluida la reforma de la Constitución. Esa mayoría no es de un solo partido, está construida sobre la alianza. Romperla, o al menos acotarla, es el único objetivo realista que hoy ordena a una oposición todavía dividida. 2027, en los hechos, es una elección sobre el equilibrio del poder.
Y llega envuelta en un tema que nadie diseñó en una mesa de campaña. La relación entre la política y el crimen organizado, ahora internacionalizada. El 29 de abril de este año, el gobierno de Estados Unidos imputó y solicitó la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de otras nueve personas, diez en total, por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa y el tráfico de fentanilo. La Cancillería y la FGR cuestionaron la falta de pruebas, y el propio Rocha pidió licencia días después; rige, desde luego, la presunción de inocencia. Pero el dato político es contundente: el partido en el poder quedó a la defensiva en un terreno que no controla, el de Washington, y sobre un señalamiento que ninguna narrativa de obra pública alcanza a tapar.
La oposición, lejos de capitalizarlo con holgura, libra su propia versión del mismo dilema. Su figura en ascenso, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, enfrentó una solicitud de juicio político promovida por once legisladores locales a raíz del operativo en un presunto narcolaboratorio en el municipio de Morelos, en el que habrían participado agentes estadounidenses; se le acusó, nada menos, de atentar contra la soberanía. El procedimiento no prosperó, el plazo para ratificarlo venció sin avanzar.
Campos denunció persecución política, y el episodio terminó por fortalecerla como uno de los rostros nacionales del antimorenismo. La simetría es elocuente, ambos bandos se acusan de lo mismo, y el tema del narco cruza todos los colores.
Ahí está, me parece, la clave de lectura para el año que viene. La elección de 2027 será menos sobre puentes y programas y más sobre confianza, legalidad y soberanía. La pregunta que organizará buena parte de la conversación no será «¿quién gobierna mejor?», sino «¿quién está limpio?».
Es un terreno resbaladizo. Cuando la disputa por el poder se traslada a los tribunales y a las fiscalías, la política corre el riesgo de judicializarse que la justicia se use como arma de facción y que cada acusación se mida no por su mérito jurídico, sino por su rendimiento electoral. A ese riesgo se suma un árbitro inédito y externo, Estados Unidos, cuyo calendario y cuyos intereses no responden a nuestra democracia, pero pesan cada vez más en ella.
Conviene no perder de vista lo esencial. El termómetro de 2027 no será, al final, cuántas gubernaturas sumacada bloque, ni siquiera si la alianza gobernante retiene su mayoría. El verdadero termómetro será si los mexicanos logran que la elección trate sobre ideas, resultados y proyectos de país, o si la dejamos secuestrar por la sospecha mutua y el espectáculo de las acusaciones. Una democracia se mide por su capacidad de decidir con información y en libertad. Falta un año para saber si seremos capaces de hacerlo.
Empieza hoy.


