CIUDAD DE MÉXICO.- En una acción contundente contra el crimen ambiental, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) logró el rescate de 11 ejemplares de vida silvestre. El operativo, realizado en coordinación con la Guardia Nacional durante el fin de semana, desmanteló parte de una red dedicada al tráfico ilegal de especies que operaba en varios estados del país.
Especies en Peligro y en Condiciones Críticas
Entre los animales recuperados se encuentran cuatro guacamayas rojas, tres monos araña, dos tucanes pico canoa y dos boas, especies protegidas por la normativa mexicana y con alta demanda en el mercado negro. Según el primer reporte de Profepa, los ejemplares viajaban en condiciones de hacinamiento crítico, presentando deshidratación y estrés severo, confinados en jaulas diminutas que ponían en riesgo su vida.
Detenidos Enfrentan Graves Cargos Federales
La intervención culminó con la detención de tres personas presuntamente responsables de la captura y transporte de los animales. Los implicados ya fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal, donde se definirá su situación jurídica. El tráfico de vida silvestre es un delito federal grave, castigado con hasta nueve años de prisión y multas que pueden superar los tres millones de pesos.
El Destino de los Animales Rescatados
Los 11 ejemplares fueron canalizados de inmediato a Centros para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre (CIVS). En estos refugios especializados, un equipo de veterinarios y biólogos ya realiza valoraciones médicas exhaustivas para estabilizarlos e iniciar su rehabilitación física y conductual. El objetivo final es su posible reintegración a su hábitat, aunque el proceso podría tomar meses.
La Profepa reafirmó en un comunicado su compromiso en la lucha frontal contra las redes criminales que explotan la biodiversidad de México. La dependencia hizo un enérgico llamado a la ciudadanía para no adquirir animales silvestres y denunciar de forma anónima cualquier punto de venta o posesión ilegal, subrayando que la participación social es clave para erradicar esta tragedia ambiental.


