CIUDAD DE MÉXICO.- La exdiputada federal Eufrosina Cruz ha lanzado un enérgico llamado al gobierno para que se implemente de manera urgente un padrón nacional. El objetivo es identificar y registrar a todos los niños y adolescentes que han quedado en situación de orfandad como consecuencia directa de la violencia que afecta al país.
Una Deuda con las Víctimas Invisibles
La iniciativa, impulsada por la exdiputada federal Eufrosina Cruz, busca poner rostro y nombre a una de las realidades más crudas derivadas de la inseguridad: los menores que pierden a sus padres. La petición formal al gobierno se centra en la necesidad de no dejar a estos niños en el olvido y de asumir una responsabilidad de Estado frente a su desamparo. Este registro sería el primer paso fundamental para construir una política pública de atención específica para ellos.
Presupuestos para un Futuro Digno
Más allá de un simple conteo, la propuesta de Cruz exige que la creación del padrón esté directamente vinculada a la asignación de presupuestos etiquetados y permanentes. La exdiputada subraya que sin recursos económicos garantizados, cualquier esfuerzo por ayudar a estos menores sería insuficiente. El fin último es que el apoyo no dependa de voluntades políticas temporales, sino que se convierta en una obligación gubernamental sostenida en el tiempo.
Atención Integral: Educación y Salud Mental
El llamado de Eufrosina Cruz detalla dos pilares cruciales para la asistencia de los huérfanos por la violencia: el soporte educativo y el acompañamiento psicológico. Se insiste en que el acceso a la educación debe ser ininterrumpido para asegurar sus oportunidades de desarrollo. Al mismo tiempo, se considera vital la atención psicológica constante para ayudarles a superar el trauma y construir un proyecto de vida saludable, a pesar de las trágicas circunstancias que enfrentaron.
Por ahora, la solicitud de la exdiputada federal queda como un recordatorio contundente de la urgencia de atender a las víctimas colaterales más vulnerables de la violencia. La creación de este censo y la garantía de fondos para su atención educativa y psicológica permanente son presentados como un paso indispensable para asegurar que el futuro de miles de niños no quede marcado irremediablemente por la tragedia, ofreciéndoles una red de seguridad institucional.


