El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con líderes empresariales para coordinar la postura nacional frente a las negociaciones bilaterales con Estados Unidos que se llevarán a cabo la próxima semana en la Ciudad de México.
El Gobierno de México y representantes del sector empresarial iniciaron la definición de una postura conjunta para afrontar la tercera ronda de conversaciones bilaterales con Estados Unidos, en el marco del proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo un encuentro de coordinación con los principales integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezados por José Medina Mora, así como con dirigentes de organismos clave como la Concamin, Comce, Antad, la Asociación de Bancos de México (ABM) y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA). Las mesas de trabajo de esta tercera ronda formal se desarrollarán de martes a jueves de la próxima semana en la capital del país.
Durante la sesión de trabajo, se resaltó la posición comercial preferente que mantiene el país, dado que aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense ingresan bajo el esquema de arancel cero, factor que ha consolidado a la nación como su principal socio proveedor. Las autoridades y los representantes de la iniciativa privada coincidieron en la importancia de presentar un frente unificado para preservar estas ventajas competitivas y responder de manera estratégica ante las tendencias proteccionistas de Washington. Esta coordinación adquiere mayor relevancia luego de que el gobierno estadounidense determinara, el pasado 1 de julio, no prorrogar automáticamente el acuerdo por otros 16 años, activando con ello el esquema de revisiones anuales dentro de la vigencia remanente de diez años que mantiene el tratado hasta 2036.
La agenda de la próxima semana buscará traducir la concertación público-privada en propuestas técnicas concretas sobre los temas abordados en las dos rondas previas. En dichos encuentros preliminares, las delegaciones analizaron aspectos críticos para la integración de América del Norte, tales como las reglas de origen en los sectores automotriz e industrial, el intercambio de acero y aluminio, la seguridad económica, el comercio agropecuario y la compatibilidad regulatoria en sectores como el farmacéutico, cosméticos y dispositivos médicos. Con este esfuerzo de planeación, México busca blindar sus cadenas productivas y asegurar certidumbre para las inversiones frente a los retos económicos y el panorama político regional de los siguientes años.


