El Consejo Mexicano de la Carne reportó que el consumo nacional por habitante alcanzó un máximo histórico de 85.3 kilos anuales durante 2025 debido al incremento en los salarios mínimos y la baja tasa de desempleo.
El volumen global de consumo de proteína cárnica superó las 11.2 millones de toneladas en el país, lo que representa un incremento per cápita de 2.6 kilos en comparación con los registros del año anterior. La directora general del organismo, Macarena Hernández, y el gerente de estudios económicos, Ernesto Salazar, explicaron que este dinamismo comercial se vincula directamente con el aumento del 12 por ciento al salario mínimo, la recepción de transferencias gubernamentales y la apreciación de la moneda nacional frente al dólar. La tasa de desocupación laboral, ubicada en 2.5 por ciento, funcionó como un factor clave para sostener la demanda de alimentos en los hogares.
La carne de pollo se consolidó como el producto con mayor demanda en el mercado interno tras registrar un crecimiento del 3 por ciento, equivalente a 152 mil toneladas adicionales, impulsado por un fenómeno de sustitución ante el encarecimiento de la carne de res. Por su parte, el consumo de cerdo mostró una expansión del 7 por ciento con 232 mil toneladas extra, mientras que el pavo sufrió una contracción del 10.2 por ciento a consecuencia de los elevados precios de importación procedentes de Estados Unidos. Las presiones inflacionarias se reflejaron en los puntos de venta finales, donde el bistec de res incrementó su costo en 24.8 por ciento y la pierna de cerdo un 12.3 por ciento debido al alza en los fletes, empaques y alimentación ganadera.
El informe estadístico colocó a la nación como el sexto consumidor mundial de complejos cárnicos, además de ocupar el primer lugar global en importación de carne de cerdo y el segundo en pollo. En materia de comercio exterior, las exportaciones mexicanas registraron una recuperación orientada principalmente hacia el mercado estadounidense, el cual concentra el 60.6 por ciento del volumen enviado, a pesar de las restricciones sanitarias derivadas de la presencia del gusano barrenador en el ganado en pie. Los directivos del sector solicitaron a las autoridades federales la ampliación de los cupos de importación vigentes para mitigar riesgos de desabasto y contener las variaciones de precios al consumidor.


