CIUDAD DE MÉXICO.- Una verdadera crisis se desató en las instalaciones del Instituto Nacional Electoral (INE) tras las intensas lluvias que azotaron la capital. El agua alcanzó niveles críticos, superando los 15 centímetros de altura, lo que provocó el colapso total de su estacionamiento y de los principales accesos al edificio.
El INE bajo el agua
Las imágenes son contundentes: las áreas exteriores de la sede electoral se convirtieron en una auténtica laguna. La acumulación de agua, que rebasó los 15 centímetros, fue suficiente para paralizar por completo la movilidad en el estacionamiento y las entradas. Esto generó una escena de caos para el personal y los visitantes, quienes se vieron imposibilitados para ingresar o salir del recinto. Las principales vías de acceso quedaron anegadas, transformando un día de labores en una jornada de total incertidumbre.
Operaciones en jaque por la inundación
El impacto de este suceso va más allá de un simple encharcamiento, pues afecta directamente las operaciones de un organismo vital para la democracia mexicana. El colapso de los accesos al INE representa una interrupción significativa en las tareas diarias. Aunque no se han especificado daños internos, la inaccesibilidad a las instalaciones pone en jaque la continuidad de las labores administrativas y operativas, generando una alerta sobre la vulnerabilidad de la infraestructura clave del país ante fenómenos meteorológicos cada vez más severos.
Actualmente, las áreas afectadas permanecen inundadas, mientras se espera la intervención de los equipos de mantenimiento del instituto para drenar la zona y realizar una evaluación completa de los daños. Las autoridades del INE enfrentan el reto de restablecer la normalidad a la brevedad para garantizar que las actividades cruciales del organismo no sufran mayores contratiempos, asegurando así la plena operatividad de cara a sus importantes responsabilidades nacionales.


