El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó el desmantelamiento de un túnel subterráneo de alta complejidad técnica que conectaba a Tijuana con San Diego. La infraestructura criminal, presuntamente operada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), era utilizada para el contrabando de narcóticos hacia territorio estadounidense.
La investigación, coordinada por el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF) y la división de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), derivó en la captura y procesamiento de cuatro individuos, identificados como Gregorio Epifanio Hernández López, Brandon Escalante Sandoval, José Jiménez y Antonio Cortez. Los implicados enfrentan cargos federales por conspiración para el uso de túneles fronterizos, importación y distribución de sustancias controladas. El aseguramiento civil ocurrió tras detectar maniobras de traslado terrestre de un cargamento de más de una tonelada de cocaína de alta pureza, con un valor estimado en el mercado de 45 millones de dólares.
Los reportes periciales especificaron que el pasadizo operaba bajo el subsuelo de un establecimiento comercial minorista en el área de Otay Mesa, California, camuflado mediante un sistema de elevación hidráulica. La obra de ingeniería civil clandestina cuenta con una extensión aproximada de 607 metros de longitud —325 metros en el sector estadounidense y 244 metros en el lado mexicano—, una profundidad de 17 metros y sistemas internos de ventilación, rieles de carga y suministro eléctrico. Con esta acción, las fiscalías adjuntas del Distrito Sur de California desactivaron el primer pasaje operativo de clasificación compleja detectado en dicha demarcación fronteriza desde el año 2022.


