La temporada de huracanes 2026 inició oficialmente en México bajo la previsión de una actividad ciclónica superior al promedio histórico en el océano Pacífico, impulsada por los efectos térmicos derivados del posible regreso del fenómeno de El Niño.
El periodo de vigilancia comenzó este 15 de mayo en la cuenca del Pacífico y se extenderá al océano Atlántico a partir del próximo 1 de junio. Para este año, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima el desarrollo de entre 29 y 36 sistemas tropicales en ambos litorales. El panorama más complejo se proyecta para el Pacífico, donde se anticipa la formación de 18 a 25 ciclones, con la probabilidad de que al menos cuatro o cinco de ellos evolucionen a huracanes de categoría mayor (3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson). Por el contrario, en el Atlántico se prevé una actividad cercana o ligeramente por debajo de la media habitual.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicaron que el fenómeno de El Niño eleva de forma significativa la temperatura superficial del mar, incrementando la energía y el combustible necesario para que las tormentas adquieran mayor potencial destructivo. Ante esto, el coordinador general del SMN, Fabián Vázquez Romaña, advirtió que una menor proyección en el Atlántico no disminuye el peligro para la población, debido a que un solo impacto en territorio nacional es suficiente para generar afectaciones severas e inundaciones catastróficas.
Las autoridades de Protección Civil informaron que, además de las lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves asociados a los ciclones, se esperan temperaturas por encima del promedio y ondas de calor severas, afectando principalmente a las regiones del noreste del país. Los organismos de monitoreo meteorológico enfatizaron que la fase más crítica y de mayor vulnerabilidad para el territorio mexicano se concentrará entre los meses de agosto y octubre, por lo que instaron a la población a seguir los protocolos de prevención y mantenerse alerta a los avisos oficiales.


