WASHINGTON.- En un movimiento que disparó las alarmas a nivel mundial, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una orden contundente el 22 de abril de 2020. A través de su cuenta de Twitter, instruyó a la Marina estadounidense para que «disparara y destruyera» todas y cada una de las cañoneras iraníes que se atrevieran a hostigar a sus barcos en el mar.
Un tuit como orden de ataque
La directiva presidencial no llegó por los canales militares habituales, sino a través de una publicación en redes sociales que sacudió al Pentágono y a la comunidad internacional. Esta drástica medida fue la respuesta directa a un incidente ocurrido apenas una semana antes en el Golfo Pérsico, un punto crítico para el comercio mundial y escenario de constantes tensiones geopolíticas.
El incidente que desató la furia
Según informes oficiales del Comando Central de Estados Unidos, el 15 de abril, once embarcaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán realizaron maniobras calificadas como «peligrosas y de acoso» muy cerca de varios buques norteamericanos. Las lanchas rápidas iraníes cruzaron repetidamente las proas y las popas de los barcos estadounidenses a una velocidad extrema y a una distancia mínima, generando una situación de alto riesgo.
Teherán responde: «Destruiremos sus buques»
La reacción de Irán no se hizo esperar y fue igualmente desafiante, elevando la polémica. El general Hossein Salami, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, advirtió públicamente que había ordenado a sus fuerzas navales destruir cualquier buque de guerra estadounidense que representara una amenaza para sus embarcaciones militares o civiles en la región. La retórica bélica escaló de inmediato entre ambas naciones.
Poco después del polémico tuit, altos mandos del Pentágono confirmaron que la declaración de Trump se consideraba una orden legítima y que reforzaba el derecho a la autodefensa de sus comandantes en la zona. Este cruce de amenazas elevó al máximo la tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.


