Ciudad de México. Aunque faltan meses para los procesos formales de definición de candidaturas rumbo a 2027, en la capital del país ya comenzó una intensa disputa política en otro terreno: el de las encuestas.
En distintas alcaldías de la Ciudad de México circulan sondeos que buscan perfilar escenarios adelantados, medir posicionamientos y marcar narrativas antes incluso de que los partidos establezcan reglas internas. El fenómeno ya es visible en demarcaciones clave como Iztapalapa, donde la competencia interna de Morena se perfila como una de las más relevantes de la próxima sucesión capitalina.
Uno de los estudios más recientes, difundido por Rubrum y retomado por medios digitales, ubica a Morena con amplia ventaja frente a la oposición en Iztapalapa y coloca a la actual alcaldesa, Aleida Alavez Ruiz, al frente de las preferencias internas en la demarcación más poblada de la Ciudad de México. Según esa medición, la distancia entre Morena y el PAN sería de 27 puntos en la alcaldía.
Sin embargo, en el entorno político local ya se observa un debate creciente sobre la proliferación de ejercicios demoscópicos con metodologías, muestras y listados distintos. Operadores y actores partidistas señalan que algunas mediciones incluyen ciertos nombres, excluyen otros perfiles competitivos o modifican reactivos según el momento político, lo que ha generado cuestionamientos sobre si algunas encuestas buscan informar o influir. El caso de los diputados locales es alarmante, cada día resultan más desesperados y esto no abona a la democracia y mucho menos a la credibilidad de sus aspiraciones.
La discusión no es menor. En alcaldías con alta competencia interna, aparecer, o no aparecer, en una encuesta puede impactar percepción pública, cobertura mediática y conversación digital. De ahí que especialistas adviertan que los sondeos tempranos deben leerse como una fotografía parcial, no como una definición anticipada.
En el caso de Iztapalapa, además, el peso electoral y simbólico de la demarcación convierte cualquier medición en un mensaje político de mayor escala. No solo se disputa una candidatura local, sino una plataforma de liderazgo dentro del mapa capitalino.
Analistas consultados coinciden en que la etapa actual no debe confundirse con la contienda formal. Más bien, se trata de una fase de posicionamiento donde conviven gestión pública, operación territorial, presencia mediática y guerra de encuestas.
Mientras tanto, el reloj rumbo a 2027 sigue avanzando y en la política capitalina ya quedó claro que la competencia empezó mucho antes de lo previsto.


