Reflexionar desde la Educación Artística
Por Mauricio Leyva Castrejón
Del 25 al 31 de mayo de 2026, escuelas, museos, universidades y organizaciones culturales de distintos países participarán en la Semana Internacional de la Educación Artística impulsada por la UNESCO, una iniciativa que este año estará enfocada en el papel del arte para construir paz y ciudadanía global. Con el paso de los años, esta celebración ha demostrado que la educación artística también puede formar ciudadanos más conscientes, empáticos y comprometidos con los desafíos globales. En la edición 2026 de la Semana de la Educación Cultural y Artística, UNESCO invitó al alumnado de la Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO (redPEA) a reflexionar sobre el tema “Arte a favor de la Paz”. El resultado fue una colección de dibujos, pinturas y mensajes creados por estudiantes de distintas regiones del planeta, donde cada obra representó una mirada personal sobre la paz, la esperanza, la convivencia y el sentido de pertenencia. Más allá del valor estético de estas expresiones, el proyecto evidenció cómo la educación cultural y artística fomenta la ciudadanía mundial. A través del arte, niñas, niños y jóvenes logran comprender realidades distintas a las propias, desarrollar sensibilidad frente a problemas sociales y fortalecer valores como la solidaridad y el respeto por la diversidad cultural. La directora general de UNESCO, Audrey Azoulay, ha insistido en diversas ocasiones en la importancia de garantizar el acceso universal a la educación artística. Una de sus reflexiones más representativas resume el espíritu de esta iniciativa: “Nuestra necesidad del poder del arte —y de que sea accesible para todos mediante la educación artística— es más fuerte que nunca”. Esa afirmación cobra especial relevancia en un contexto mundial marcado por conflictos, polarización y crisis sociales. Frente a ello, UNESCO plantea que el arte puede transformarse en un lenguaje común capaz de unir culturas, promover el diálogo y construir paz desde las aulas.
En el caso de México, esta reflexión adquiere una dimensión aún más profunda debido al contexto de violencia e inseguridad que viven numerosas comunidades afectadas por la narcoviolencia. En regiones donde niñas, niños y jóvenes crecen rodeados por el miedo, la pérdida y la normalización de la violencia, la educación artística representa mucho más que una actividad escolar: se convierte en un espacio de contención emocional, expresión y reconstrucción del tejido social. La música, el teatro, la pintura o la danza permiten que muchos jóvenes encuentren una alternativa frente a entornos marcados por la exclusión y el reclutamiento criminal. El arte ofrece identidad, comunidad y sentido de pertenencia; elementos fundamentales en lugares donde el crimen organizado muchas veces intenta ocupar esos vacíos sociales. Por eso, impulsar la educación artística en México también significa apostar por la paz, la prevención y la recuperación de la esperanza colectiva. La Semana Internacional de la Educación Artística ha crecido porque responde a una necesidad urgente de nuestro tiempo: formar personas capaces de convivir en diversidad, comprender otras culturas y transformar su realidad desde la creatividad y la empatía. En sociedades golpeadas por la violencia, el arte no resuelve por sí solo los problemas estructurales, pero sí puede abrir caminos de diálogo, memoria y reconstrucción humana. Y quizá ahí radique el verdadero valor de esta conmemoración: recordar que educar también es enseñar a imaginar un futuro distinto.


