El Gobierno norteamericano desplegó un dispositivo interinstitucional y ordenó la movilización de recursos económicos inmediatos tras la confirmación de casos transfronterizos y el contagio de un ciudadano estadounidense en la región afectada.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos oficializó la puesta en marcha de una célula de coordinación en Washington y un sistema federal de gestión de incidentes a menos de 24 horas de reportarse la expansión del virus. Como primera medida de contención, la administración estadounidense anunció una partida presupuestal inicial de trece millones de dólares, fondos que serán canalizados de forma directa a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda. Este capital técnico y financiero se destinará de manera prioritaria al robustecimiento de los laboratorios locales, la compra de insumos de diagnóstico rápido, la vigilancia epidemiológica en fronteras y el diseño de campañas de comunicación de riesgos en las comunidades con mayor índice de movilidad.
La respuesta de la Casa Blanca se intensificó luego de confirmarse que un ciudadano de origen estadounidense contrajo la enfermedad en territorio congoleño. Al respecto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dictaminaron el traslado de urgencia del paciente hacia un centro hospitalario de alta especialización en Alemania para garantizar su aislamiento táctico y tratamiento clínico. De forma paralela y como medida de seguridad nacional, las autoridades sanitarias norteamericanas emitieron una orden ejecutiva de carácter temporal que prohíbe el ingreso a territorio estadounidense de cualquier persona que haya transitado o permanecido en las naciones africanas afectadas durante los últimos 21 días, periodo correspondiente a la ventana de incubación del virus.
De acuerdo con los balances epidemiológicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote, iniciado a finales de abril, acumula un saldo de 88 víctimas mortales en la RDC, concentrándose el vector de contagio en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara, demarcaciones caracterizadas por su alta actividad minera y comercial. La alerta médica regional se mantiene elevada debido a que Uganda ya confirmó dos casos positivos en su capital, Kampala —incluyendo un deceso—, mientras que Sudán del Sur detectó su primer paciente positivo en el estado de Ecuatoria Occidental. El gobierno estadounidense reiteró que mantendrá las mesas de trabajo técnico con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para asegurar que la ayuda humanitaria e inmunológica complemente las estructuras de salud ya existentes en la zona de desastre.


