La administración de la vía fluvial celebró una década de la operación del tercer juego de esclusas, un periodo caracterizado por sequías críticas y la diversificación de sus ingresos operativos.
La Administración del Canal de Panamá conmemoró el décimo aniversario de la inauguración de sus esclusas ampliadas de Agua Clara y Cocolí, infraestructura hidráulica que desde el 26 de junio de 2016 facultó el tránsito de embarcaciones de gran calado. Durante una ceremonia oficial efectuada en el sector del Pacífico, el administrador saliente de la vía, Ricaurte Vásquez, destacó que el proyecto triplicó la capacidad de transporte y rebasó las proyecciones financieras iniciales. No obstante, el balance institucional de esta primera década estuvo condicionado por factores externos críticos, destacando la severa sequía de 2023 derivada del fenómeno de El Niño, la cual forzó una reducción escalonada a 22 tránsitos diarios frente a los 36 óptimos.
A la problemática del desabastecimiento de agua en los lagos artificiales que surten al sistema se sumaron los impactos logísticos globales provocados por la contingencia sanitaria de 2020 y las alteraciones en las rutas comerciales a raíz de conflictos bélicos internacionales. Las autoridades portuarias explicaron que estas coyunturas obligaron a la reestructuración operativa del complejo para dar cumplimiento a los tratados constitucionales de libre tránsito continuo. A pesar de las restricciones en el flujo de naves, las modificaciones en los esquemas de tarificación de servicios permitieron que el Canal alcanzara ingresos históricos por 5 mil 705 millones de dólares en el año fiscal 2025, un incremento del 14.4 % respecto al periodo anterior.
La mega obra de ingeniería, cuya construcción requirió una inversión original de 5 mil 250 millones de dólares, estuvo a cargo del consorcio Grupo Unidos por el Canal, integrado por firmas constructoras de España, Italia, Bélgica y Panamá. Tras la conclusión del ciclo directivo actual, la gestión de la ruta interoceánica será asumida por Ilya Espino, actual subadministradora del organismo, quien tendrá como prioridad coordinar los planes de sostenibilidad hídrica de la cuenca. Las mesas de ingeniería mantienen el análisis de nuevos proyectos de reserva ambiental para mitigar la dependencia de los regímenes de lluvia estacionales y asegurar la competitividad frente a las rutas marítimas alternativas.


