CIUDAD DE MÉXICO.- Tras la reciente y sonada detención del Contralmirante Farías, un grupo de legisladores ha levantado la voz para exigir a las autoridades federales que no se detengan. La petición es clara y contundente: ir tras la cúpula y los verdaderos líderes de la millonaria red de huachicol fiscal que opera en el país, un esquema que defrauda al erario.
Un Arresto Clave, Pero Insuficiente
El arresto del Contralmirante es considerado un golpe relevante a las estructuras criminales dedicadas al robo de combustible mediante sofisticados esquemas de evasión fiscal. Sin embargo, para los legisladores, esta acción, aunque la celebran como un paso en la dirección correcta, solo rasca la superficie de un problema mucho más profundo que afecta gravemente a las finanzas públicas y la seguridad nacional.
La Exigencia: «Llegar a los Niveles Más Altos»
La principal preocupación expresada en el poder legislativo es que la investigación se quede estancada en mandos medios o figuras operativas, sin tocar a los autores intelectuales. Por ello, han hecho un enérgico llamado para que las fiscalías y las fuerzas de seguridad federales dirijan todos sus esfuerzos hacia los niveles más altos de la organización criminal, con el objetivo de desmantelar por completo la red.
¿Qué es el Huachicol Fiscal?
A diferencia del robo directo de ductos, el ‘huachicol fiscal’ implica complejas operaciones de contrabando y evasión de impuestos en la importación y comercialización de combustibles. Este esquema, a menudo protegido por redes de corrupción, representa una sangría millonaria para el Estado y una competencia desleal que distorsiona el mercado energético formal del país.
Por ahora, la atención se centra en la respuesta de las autoridades federales ante esta exigencia. La presión desde el Congreso busca garantizar que la detención de Farías no sea un caso aislado, sino el primer paso firme para desarticular a los verdaderos cerebros y beneficiarios finales de este masivo fraude a la nación.


