
Ciudad de México. El pleno de la Cámara de Diputados designó este martes a Aureliano Hernández Palacios Cardel como el nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para el periodo 2026-2034. Con una mayoría abrumadora de 472 votos, el funcionario veracruzano sucede en el cargo a David Colmenares Páramo, quien no fue incluido en la terna final a pesar de sus intentos por conseguir la reelección.
Tras rendir protesta ante la soberanía, Hernández Palacios Cardel enfatizó que su gestión estará marcada por la autonomía técnica y la transparencia. Ante los cuestionamientos sobre su relación con el Poder Ejecutivo, el nuevo auditor aseguró que su único compromiso es con la honestidad y que garantiza una independencia total en la fiscalización de los recursos públicos.
Un relevo definido por el consenso parlamentario
La elección, realizada mediante votación por cédula, reflejó un acuerdo previo entre los coordinadores de los distintos grupos parlamentarios. El proceso de conteo se extendió por más de dos horas, dejando fuera a los otros aspirantes de la terna, Luis Miguel Martínez Anzures y Elizabeth Barba Villafán, quienes obtuvieron una votación mínima.
- Perfil y trayectoria: Hasta su nombramiento, el hoy auditor general se desempeñaba como auditor especial de gasto federalizado. Su ascenso dentro de la ASF se dio tras la salida de Emilio Barriga Delgado, marcando una etapa de transición en el organismo.
- Vínculos y herencia: Hernández Palacios pertenece a una familia con trayectoria en la administración pública y la academia; es nieto del exrector de la Universidad Veracruzana y cuenta con experiencia previa como encargado de despacho en la alcaldía Tlalpan.
- Recepción oficial: El nuevo titular fue recibido en el salón de protocolo de San Lázaro por una comisión plural de legisladores, entre los que destacaron Javier Herrera Borunda (PVEM), presidente de la Comisión de Vigilancia, y representantes del bloque opositor.
La llegada de Hernández Palacios a la ASF ocurre en un momento crítico para la rendición de cuentas en el país. El nuevo auditor tendrá la responsabilidad de supervisar el uso de los recursos federales durante la segunda mitad del sexenio, enfrentando el reto de profesionalizar los procesos de auditoría y asegurar que las observaciones deriven en sanciones efectivas en caso de irregularidades.
La gestión entrante deberá demostrar en sus primeros informes la «independencia total» prometida, especialmente en la revisión de los megaproyectos de infraestructura y los programas sociales que concentran el mayor porcentaje del gasto federalizado.


