CIUDAD DE MÉXICO.- La decisión del gobierno de Colombia de sacrificar a su población de hipopótamos ha desatado una fuerte polémica internacional. Desde México, la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios (AZCARM) alzó la voz para condenar la medida, asegurando que existía una alternativa viable y sin costo que fue completamente ignorada por las autoridades colombianas.
Una solución sin costo sobre la mesa
La AZCARM ha sido contundente en su postura. Según la asociación, se había propuesto un plan detallado para trasladar a los hipopótamos a santuarios y zoológicos en México y otros países. Este complejo operativo, afirman, no representaba ningún gasto para el erario colombiano, ya que los costos de captura, traslado y reubicación serían cubiertos por las instituciones receptoras. Esta revelación ha generado indignación entre activistas y expertos.
El «sacrificio» que enciende las alarmas
La medida, calificada por las autoridades de Colombia como un paso necesario para el control de una especie invasora, es vista por organizaciones como la AZCARM como una «tragedia» evitable. El uso del término «sacrificio» ha sido particularmente criticado, pues se considera que enmascara una acción drástica que, según la asociación mexicana, no era la única salida. La controversia ha escalado rápidamente, poniendo en el centro del debate las políticas de manejo de fauna a nivel global.
Un llamado urgente desde México
El posicionamiento de la AZCARM no es un hecho aislado. Representa la preocupación de una parte importante de la comunidad conservacionista internacional. La asociación mexicana ha hecho un llamado enérgico para que se detenga de inmediato el plan de sacrificio y se reconsidere la propuesta de reubicación. Insisten en que la vida de estos animales pudo y aún puede ser preservada si se actúa con voluntad y se aceptan las alternativas ofrecidas.
Por ahora, la situación se mantiene en un punto crítico. Mientras el gobierno colombiano defiende su decisión, la presión internacional, encabezada por voces como la de AZCARM, sigue en aumento. El destino de los hipopótamos restantes en Colombia pende de un hilo, convirtiéndose en un símbolo de la compleja y a menudo polémica relación entre el ser humano y la vida silvestre.


