WASHINGTON.- La administración del presidente Donald Trump ha puesto en marcha una drástica intensificación de su estrategia antidrogas, centrando sus esfuerzos en la frontera terrestre con México. Esta zona es considerada la principal puerta de entrada para el 95% del fentanilo que llega a Estados Unidos, una situación que ha encendido las alarmas en ambos lados de la frontera.
La Frontera: Un Punto Crítico en el Tráfico
La decisión de reforzar las operaciones por tierra no es casual. Según informes, la frontera que comparte Estados Unidos con México se ha convertido en el corredor principal para el tráfico de esta potente droga sintética. Se estima que un abrumador 95% del fentanilo que se consume en territorio estadounidense cruza por esta vía, lo que la convierte en un punto estratégico y crítico para las agencias de seguridad.
Decomisos: Tierra vs. Mar
Las cifras oficiales sobre los decomisos de drogas en Estados Unidos revelan un panorama complejo y desafiante para las autoridades. Del total de incautaciones realizadas por las agencias federales, un significativo 43% ocurre en las fronteras terrestres. Este dato subraya la magnitud del desafío que enfrentan los agentes en los cruces y puntos de revisión a lo largo de la línea divisoria, donde ahora se concentra la nueva ofensiva.
Las Costas: Otro Frente de Batalla
Aunque la atención se centra en la frontera terrestre por la crisis del fentanilo, las costas estadounidenses siguen siendo el escenario de la mayoría de los decomisos de drogas en general. Con un 53% del total de las incautaciones, las rutas marítimas representan otro frente de batalla importante. Sin embargo, la estrategia de Trump prioriza la vía terrestre debido a la especificidad y letalidad del opioide sintético que ingresa principalmente por México.
Con esta intensificación de la lucha antidrogas por tierra, el gobierno de Trump busca impactar directamente el flujo de fentanilo. Las autoridades se mantienen en alerta máxima, reforzando la vigilancia y las operaciones en todos los puntos de entrada terrestres, en un esfuerzo por contener una de las crisis de salud pública más graves que enfrenta actualmente Estados Unidos.


