CIUDAD DE MÉXICO.- La arena política nacional se sacudió luego de que la oposición en la Comisión Permanente del Congreso exigiera formalmente la desaparición de poderes en el estado de Sinaloa. La drástica medida, una de las más severas en el sistema federal mexicano, apunta directamente contra la administración del gobernador Rubén Rocha Moya.
Señalamiento directo al equipo de Rocha Moya
El bloque opositor basó su contundente petición en un argumento central: el equipo que actualmente gobierna la entidad es, en esencia, “el mismo equipo” del mandatario Rubén Rocha Moya. Esta declaración ha sido interpretada como una denuncia de falta de renovación y una concentración de poder que, según los legisladores, vulnera el equilibrio democrático en el estado.
Una medida crítica y excepcional
La figura de desaparición de poderes está contemplada en la Constitución como un recurso extremo. Se activa cuando se considera que en una entidad federativa se ha roto el orden constitucional o la capacidad de gobernabilidad, dejando a la población en un estado de indefensión. Es una decisión que recae exclusivamente en el Senado de la República.
Para que proceda, se requiere una mayoría calificada, lo que convierte su aprobación en un proceso políticamente complejo y muy poco frecuente. La simple solicitud ya enciende las alarmas sobre la percepción de la situación política que se vive en Sinaloa desde la perspectiva de la oposición.
El escenario de la confrontación
La petición fue formalizada en la Comisión Permanente, el órgano del Congreso de la Unión que sesiona durante los recesos de las cámaras de Diputados y Senadores. Es en este foro donde se discuten los asuntos urgentes del país, convirtiéndose en el epicentro de esta nueva polémica que enfrenta al gobierno estatal con las fuerzas opositoras a nivel federal.
De momento, la propuesta se encuentra en una fase inicial y ha sido registrada como una exigencia formal de la oposición. Se anticipa una intensa batalla discursiva en los próximos días, mientras se espera la respuesta oficial tanto del gobierno de Sinaloa como de las bancadas mayoritarias en el Congreso, quienes tendrán la última palabra sobre si esta polémica solicitud avanza o es desechada.


