CIUDAD DE MÉXICO.- Una cifra que sacude la memoria reciente de la relación bilateral fue revelada por el Gobierno de México: durante la administración de Donald Trump en Estados Unidos, más de 200,000 ciudadanos mexicanos fueron deportados. La Secretaría de Gobernación (Segob) confirmó que esta política resultó en un promedio diario de 451 repatriaciones, un dato que evidencia la intensidad de las medidas migratorias de aquel periodo.
El Rostro Terrestre de la Deportación
La secretaria Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación, fue la encargada de desglosar los datos que componen esta masiva repatriación de connacionales. El informe oficial detalla que la vía terrestre fue el método predominante utilizado por las autoridades estadounidenses. Un total de 164,444 mexicanos y mexicanas fueron devueltos al país a través de los distintos puntos fronterizos, enfrentando un regreso forzado a su tierra de origen.
Vuelos de Repatriación: La Vía Aérea
El operativo de deportación no se limitó a la frontera. El gobierno de Trump también implementó una estrategia de repatriación por aire para agilizar los procesos. Según las cifras presentadas por la Segob, un total de 39,241 personas fueron enviadas de regreso a México en vuelos operados para este fin. Esta modalidad complementó las acciones terrestres, asegurando un flujo constante de deportaciones.
Un Promedio Diario Alarmante
Quizás uno de los datos más impactantes del informe es el promedio diario de deportaciones. La cifra de 451 personas repatriadas cada día pone en perspectiva la escala humana de esta política migratoria. Este ritmo constante significó que, hora tras hora, familias mexicanas eran separadas o forzadas a reconstruir sus vidas en México tras su estancia en el país vecino, marcando una etapa de gran tensión.
La presentación de estas cifras por parte de la Secretaría de Gobernación sirve como un registro oficial del impacto que tuvieron las políticas de la administración Trump en la comunidad mexicana. Aunque el informe se centra en los números, cada deportación representa una historia personal y un desafío para la reintegración de los connacionales, un tema que sigue vigente en la agenda bilateral entre México y Estados Unidos.


