La moneda nacional finalizó el cuarto mes del año con una depreciación del 2.61 % frente al dólar estadounidense, cerrando en 17.47 unidades. Pese a este movimiento mensual, el peso mantiene un avance acumulado del 3 % en lo que va de 2026.
De acuerdo con datos del Banco de México, el tipo de cambio mostró una volatilidad moderada durante abril, alcanzando un máximo de 17.96 y un mínimo de 17.12 pesos por dólar. Analistas financieros atribuyen el comportamiento de la divisa a la debilidad global del dólar y a la reducción de la aversión al riesgo tras los anuncios de cese al fuego en conflictos internacionales. Este entorno favoreció a las monedas de mercados emergentes, permitiendo que el peso se mantuviera por debajo de la barrera de las 18 unidades por billete verde.
Durante la primera mitad del mes, el apetito por riesgo global impulsó la apreciación de diversas monedas, posicionando al peso en el undécimo lugar entre las divisas con mejor desempeño. Sin embargo, en las semanas posteriores, el mercado adoptó una postura más cautelosa debido a señales mixtas en las negociaciones diplomáticas de Medio Oriente. Esta lateralidad en la cotización reflejó un deterioro en la credibilidad de los mensajes oficiales, lo que limitó mayores ganancias para la moneda mexicana frente a sus principales cruces.
El cierre de abril sitúa al peso lejos de su mejor nivel histórico del año, registrado en febrero, cuando cotizó en 17.08 unidades. No obstante, en comparación con otras divisas internacionales, el peso muestra mayor resiliencia que monedas como la rupia india o la lira turca, las cuales registran las mayores depreciaciones anuales. Se espera que la cotización para el próximo mes dependa de la consolidación de los acuerdos internacionales y de la estabilidad en los precios de los energéticos.


