La nueva presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, inició su gestión con un llamado a profundizar el proyecto político de la actual administración y fortalecer la organización territorial del partido en todo el país.
Durante su primer discurso tras sustituir a Luisa María Alcalde, la exsecretaria de Bienestar reivindicó los orígenes sociales del movimiento y su evolución como respuesta a los modelos de gobierno previos. Montiel destacó que el partido se encuentra en una etapa de consolidación como la principal fuerza política de México, con presencia mayoritaria en el Congreso y en los gobiernos estatales. En este contexto, instó a la militancia a mantenerse unida frente a las críticas de la oposición, a la que acusó de representar intereses contrarios a la población, y reafirmó el respaldo absoluto de la estructura partidista a la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La dirigente subrayó que la integridad será un pilar inamovible de su presidencia, advirtiendo que no se tolerarán prácticas de corrupción dentro de las filas del partido. Señaló que la honestidad es un mandato ético que no admite excepciones, por lo que cualquier militante que incurra en actos ilícitos quedará inhabilitado para aspirar a cargos de representación, independientemente de su popularidad en las encuestas internas. Este criterio busca blindar la legitimidad del movimiento y asegurar que quienes ocupen espacios públicos mantengan una conducta alineada con los principios de transparencia y servicio que postula la organización.
Finalmente, Montiel aseguró que el rumbo político actual es un proceso irreversible que continuará priorizando las políticas sociales y los programas de bienestar. Enfatizó que la fuerza del partido radica en el contacto directo con la ciudadanía, por lo que la estrategia de los próximos años se centrará en la movilización permanente y el fortalecimiento de los comités locales. Con estas definiciones, la nueva dirigencia establece una hoja de ruta orientada a preservar la hegemonía política del movimiento mientras se prepara para los retos electorales y organizativos del futuro inmediato.


