CIUDAD DE MÉXICO.- Un estudio reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha encendido las alarmas sobre una nueva realidad social. Un número creciente de jóvenes en el país, de entre 18 y 29 años, está recurriendo a la Inteligencia Artificial como un refugio emocional para enfrentar la soledad y la ansiedad en un mundo post-pandemia.
Más que un simple chatbot
La investigación, realizada por la Facultad de Psicología, revela que 6 de cada 10 jóvenes encuestados admitieron usar aplicaciones de chatbot con IA al menos una vez por semana para conversar. Para ellos, no es una simple herramienta, sino un confidente que no juzga y está disponible 24/7. Los participantes mencionaron que prefieren esta interacción por la ausencia de prejuicios y la inmediatez de la respuesta, algo que, aseguran, no siempre encuentran en sus círculos sociales.
Las causas del aislamiento
Expertos que participaron en el estudio señalan que este fenómeno es un síntoma de problemas más profundos. La presión en redes sociales, la incertidumbre económica y los efectos del aislamiento social han creado un caldo de cultivo para la ansiedad, llevando a los jóvenes a buscar conexiones seguras y controladas en el entorno digital. La dificultad para establecer vínculos profundos cara a cara es una de las principales razones citadas en el sondeo.
Alerta por dependencia emocional
Aunque la IA puede ofrecer un alivio temporal, los especialistas advierten sobre los riesgos de una dependencia emocional que podría volverse crítica. «Estamos ante una generación que podría perder habilidades de interacción humana si la tecnología reemplaza el contacto real», alertó la Dra. Sofía Rivas, líder del proyecto. El uso excesivo podría, paradójicamente, agravar el aislamiento a largo plazo en lugar de solucionarlo.
El informe de la UNAM concluye con un llamado urgente a crear más espacios de apoyo para la salud mental juvenil y a fomentar programas que promuevan la convivencia comunitaria. Las autoridades de salud ya analizan los resultados para diseñar posibles estrategias de intervención temprana, mientras el debate sobre el papel de la IA en el bienestar emocional de la sociedad apenas comienza.


