CIUDAD DE MÉXICO.- Una fuerte polémica estalló en los pasillos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). La ministra Yasmín Esquivel lanzó una dura acusación contra su homóloga, la ministra Lenia Batres, por presuntamente intentar reabrir un caso ya sentenciado, calificando la acción como un acto de acoso en contra de una empresa.
Un Asunto Ya Juzgado
El epicentro de esta controversia es la insistencia de la ministra Batres para que la Corte revise nuevamente el cobro de un crédito fiscal a una compañía. Sin embargo, para Esquivel, este tema es un «asunto juzgado», lo que significa que ya existe una sentencia definitiva e inamovible. Insistir en ello, argumenta, contraviene uno de los principios fundamentales de la certeza jurídica en el país.
Señalamiento Directo por ‘Acoso’
La acusación de Esquivel fue contundente, utilizando el término «acoso» para describir la postura de Batres hacia la empresa involucrada en el litigio fiscal. Este señalamiento no solo evidencia un profundo desacuerdo técnico-jurídico, sino que también expone una fractura personal y profesional en el pleno del máximo tribunal del país, generando un ambiente de tensión palpable entre sus integrantes.
Tensión en el Máximo Tribunal
Este choque público entre dos de las figuras más visibles de la SCJN pone el foco sobre los procedimientos internos y la cohesión del organismo. La posibilidad de revivir un caso fiscal cerrado abre un debate sobre la estabilidad de las decisiones judiciales y la seguridad que estas ofrecen a los ciudadanos y empresas. La discusión de fondo es si la Corte tiene la facultad o la justificación para reexaminar este crédito fiscal.
Por el momento, el conflicto se mantiene como un punto crítico en la agenda de la Suprema Corte. La denuncia pública de Yasmín Esquivel ha desatado una controversia que se espera tenga repercusiones en las próximas deliberaciones. La atención está puesta en la respuesta de la propia ministra Batres y en la postura que adoptará el resto del pleno ante este inusual enfrentamiento.


