La inestabilidad en Oriente Medio se agudizó este sábado 18 de abril de 2026, tras el anuncio de Irán de retomar el control estricto del Estrecho de Ormuz, lo que provocó una advertencia directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posible reanudación de bombardeos.
A pesar de las señales de apertura registradas el día anterior, el Cuartel General Central Jatam al Anbiya de Irán notificó que el paso por la principal arteria petrolera mundial permanecerá bloqueado para buques comerciales mientras persistan las presiones marítimas estadounidenses. Esta medida fue acompañada de reportes de tensión en la zona; autoridades británicas denunciaron que patrulleras de la Guardia Republicana iraní abrieron fuego contra un petrolero cerca de las costas de Omán, aunque no se reportaron heridos. Por su parte, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó que evalúa propuestas de negociación enviadas por Washington, pero advirtió que no hará concesiones en su programa nuclear ni en el control del estrecho.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump aseguró que su administración no cederá ante lo que calificó como un «chantaje» por parte de Teherán. El mandatario estadounidense señaló que, si no se logran avances concretos antes del próximo miércoles —fecha en que vence el alto el fuego vigente—, la puerta queda abierta para retomar la ofensiva militar sobre objetivos iraníes. Pese a la dureza de su discurso, Trump admitió que existen conversaciones en curso y que la postura de su gobierno seguirá siendo firme para garantizar el tránsito internacional y frenar las ambiciones nucleares de la República Islámica.
Paralelamente, la tregua se vio comprometida en el sur de Líbano, donde un ataque contra una patrulla de la ONU resultó en la muerte de un casco azul francés y tres heridos graves. El presidente Emmanuel Macron señaló directamente a Hizbulá, grupo que ha negado su responsabilidad en el incidente. A esto se sumaron bombardeos del Ejército de Israel en territorio libanés bajo el argumento de «defensa propia», una acción que contradice las restricciones de ofensiva aérea previamente comunicadas por Estados Unidos, elevando el riesgo de un escalamiento regional antes de que expire el plazo de las negociaciones actuales.


