En el marco de la creciente inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvieron una comunicación oficial en la que acordaron estrechar la cooperación bilateral en materia de energía y seguridad económica.
El gobierno nipón busca asegurar rutas y proveedores alternativos ante el bloqueo del estratégico paso marítimo derivado del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Actualmente, Japón depende de Oriente Medio para el 90% de sus importaciones de petróleo, lo que otorga a México un papel clave en su estrategia de diversificación, al ser una de las 15 naciones con mayor producción de crudo a nivel mundial.
Durante la llamada, Takaichi propuso formalizar un nuevo marco de diálogo enfocado en la seguridad económica, con el objetivo de elevar la relación diplomática a un nivel estratégico superior. Asimismo, solicitó a la mandataria mexicana garantizar un «entorno favorable» para las inversiones de las empresas japonesas que operan en territorio nacional. Por su parte, la presidenta Sheinbaum reafirmó el compromiso de México para fortalecer los lazos comerciales y colaborar en la estabilidad del suministro de recursos energéticos.
Este acercamiento se produce en un momento crítico para el mercado energético global, subrayando la relevancia de México como socio confiable para las potencias asiáticas frente a las interrupciones en las cadenas de suministro tradicionales. El Ministerio de Exteriores japonés destacó que este diálogo representa un paso fundamental para mitigar los riesgos económicos derivados de la guerra en el Golfo Pérsico.


