La familia de Gerardo Reyes, ciudadano mexicano actualmente bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), demandó transparencia y sanciones ejemplares contra el oficial de policía que originó su detención en San Marcos, Texas.
El incidente ocurrió el pasado 14 de marzo, cuando Reyes y su hijo Esteban, de 17 años, fueron interceptados por el agente Jaciel Cortina mientras circulaban en su vehículo. Una investigación interna preliminar reveló que el oficial Cortina incurrió en tres violaciones graves al reglamento: presentó información inexacta en su declaración jurada, no explicó la base legal de la detención y omitió realizar una investigación suficiente antes del arresto. Pese a estos hallazgos, el departamento de policía solo impuso una suspensión temporal de 24 horas al agente, sanción que la esposa de Reyes, Sanjuana Escalante, calificó como insuficiente y ofensiva ante el daño causado a su familia.
En el ámbito judicial, la Fiscalía del Distrito de Hays desestimó los cargos de «obstrucción de funciones públicas» contra Gerardo Reyes; sin embargo, las imputaciones contra su hijo Esteban permanecen vigentes. La defensa de la familia sostiene que todo el procedimiento derivó de un reporte falso y una actuación policial injustificada, por lo que han anunciado la presentación de un recurso de habeas corpus para proteger a los afectados contra lo que consideran una detención arbitraria.
El caso de Reyes se torna crítico debido a su situación migratoria. Un juez desestimó recientemente la solicitud para cancelar su orden de deportación, manteniéndolo retenido en el centro de detención de Hutto desde hace más de dos meses. Esta situación se enmarca en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump, que ha impulsado los arrestos en el interior del país, alcanzando en enero pasado la cifra récord de 73,000 migrantes detenidos en Estados Unidos.
La familia y diversas organizaciones civiles han hecho un llamado a las autoridades consulares mexicanas para que intervengan en el caso, mientras insisten en que la liberación de Gerardo debe procesarse de inmediato debido a las irregularidades documentadas en el arresto inicial. La resolución de este caso se ha convertido en un emblema de la lucha contra los perfiles raciales y las detenciones injustificadas en los controles policiales locales de Texas.


