A más de 90 horas de los sismos, equipos de salvamento intensifican la remoción de escombros en La Guaira, mientras la ONU estima en más de 50 mil el número de personas desaparecidas y crecen las protestas civiles por la falta de maquinaria.
El balance de la emergencia en Venezuela provocado por el doble terremoto del pasado miércoles se elevó a mil 450 personas fallecidas, de acuerdo con el informe oficial emitido este domingo por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. Las operaciones de búsqueda y salvamento han superado la ventana crítica de las 72 horas, un umbral técnico a partir del cual las probabilidades de localización de supervivientes disminuyen drásticamente. No obstante, las brigadas de rescate nacionales e internacionales mantienen guardias ininterrumpidas en las estructuras colapsadas debido a extracciones exitosas recientes, como el salvamento de un menor en la localidad de Caraballeda y el rescate de 33 personas durante la jornada del sábado.
Las dimensiones de la catástrofe edilicia y humana se concentran con mayor gravedad en la franja costera de La Guaira, ubicada a 40 kilómetros de la capital. El jefe de ayuda humanitaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Tom Fletcher, advirtió que la cifra de decesos podría experimentar incrementos sustanciales en los próximos días, considerando que los censos preliminares sitúan el número de personas desaparecidas por encima de las 50 mil. En las zonas afectadas, el paisaje urbano se encuentra severamente modificado por el derrumbe de decenas de complejos habitacionales y hoteleros que quedaron reducidos a montículos de concreto y sedimentos.
El descontento social ha derivado en manifestaciones y bloqueos de vialidades en La Guaira, donde los sobrevivientes denuncian demoras en el despliegue de infraestructura gubernamental y exigen el suministro inmediato de plantas eléctricas, taladros de impacto y maquinaria pesada.
Los testimonios de los residentes de las comunidades costeras reflejan la desesperación ante la falta de herramientas técnicas para acelerar los trabajos de excavación en puntos donde se presume la existencia de espacios de confinamiento con personas atrapadas. A pesar de los llamados institucionales de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para mantener el orden en los perímetros de siniestro, grupos de familiares de las víctimas han asumido de forma empírica las labores de remoción con herramientas de mano, manifestando su rechazo a las deliberaciones logísticas de las autoridades y exigiendo un esquema de distribución de recursos de rescate más ágil y equitativo en los sectores residenciales.


