El incremento térmico genera inestabilidad en las masas heladas y acelera el peligro de aludes e inundaciones. La comunidad científica analiza las causas de una reciente crecida que dejó más de 500 muertos en Nepal.
El aumento constante de las temperaturas globales está modificando las condiciones estructurales de las masas de hielo en la cordillera del Himalaya, favoreciendo la fractura de grandes bloques y el posterior desencadenamiento de riadas. Un reciente colapso de hielo provocó una emergencia humanitaria en Nepal con más de 570 víctimas mortales y cerca de dos mil personas desaparecidas. No obstante, especialistas y organismos ambientales señalaron que se requieren estudios específicos para determinar la contribución directa del cambio climático en este evento particular.
Representantes de organizaciones como WWF y Greenpeace explicaron que las dinámicas climáticas actuales impactan los glaciares de dos maneras: la radiación térmica directa acelera la fusión del hielo existente y la alteración en los patrones de precipitación reduce las nevadas necesarias para regenerar la masa glaciar. Informes del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas señalan que el deshielo en la región del Hindu Kush-Himalaya se aceleró un 65 por ciento entre 2011 y 2020 en comparación con el decenio previo, afectando la estabilidad del suelo helado y las laderas.
Proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático prevén que, aun limitando el incremento térmico global a 1.5 grados Celsius, la zona perderá más de un tercio de su volumen helado durante el presente siglo. Las instituciones científicas insisten en que esta transformación paulatina incrementará la frecuencia de inundaciones repentinas por el desborde de lagos glaciares, afectando a las comunidades asentadas en los valles contiguos.
Los equipos de investigación continuarán con las mediciones satelitales en la zona del desastre para precisar las causas del colapso.


