NUEVA JERSEY.- Estalla la polémica en la organización del Mundial 2026. A poco más de dos años del evento que México, Estados Unidos y Canadá preparan, la representante Mikie Sherrill ha lanzado una advertencia contundente: el estado de Nueva Jersey no pagará la millonaria factura por los servicios de movilidad y seguridad, generando una crisis con la FIFA.
La millonaria factura de la discordia
El epicentro de esta disputa es una suma que asciende a 48 millones de dólares. Este monto, según los planes iniciales, debería cubrir los complejos operativos de transporte y seguridad pública durante los partidos programados en el MetLife Stadium. Sin embargo, las autoridades estatales ahora se niegan a que estos costos salgan del bolsillo de sus contribuyentes, argumentando que no es su responsabilidad.
«No va a suceder»: La postura inflexible
La congresista Mikie Sherrill fue la encargada de poner un alto a las expectativas de la FIFA. Con un tajante «no va a suceder», dejó claro que el estado no asumirá la deuda. Esta declaración pública pone una enorme presión sobre el máximo organismo del fútbol, que tradicionalmente depende de las ciudades anfitrionas para cubrir gran parte de la logística y los servicios locales durante el torneo.
Un precedente que enciende las alarmas
La firmeza de Nueva Jersey no es un asunto menor. Podría sentar un precedente crítico para las otras ciudades sede en Estados Unidos, Canadá y México. Si una de las sedes más importantes se rebela contra los acuerdos financieros, otras podrían seguir su ejemplo, desatando un efecto dominó que complicaría gravemente la planificación y el presupuesto global del torneo más grande de la historia.
De momento, la situación es un tenso compás de espera. La pelota está en la cancha de la FIFA, que deberá decidir si renegocia los términos o busca una vía alternativa para financiar la operación en Nueva Jersey. Lo único seguro es que este escándalo financiero amenaza con opacar los preparativos para la gran fiesta del fútbol mundial en 2026.


