El espacio cultural inmersivo utiliza biosensores de grado médico y modelos de datos éticos para personalizar la experiencia artística y sensorial de los visitantes en tiempo real.
La ciudad de Los Ángeles, California, se convirtió en la sede de Dataland, el primer museo del mundo diseñado específicamente para albergar y exhibir obras creadas mediante inteligencia artificial (IA). Concebido por los artistas Refik Anadol y Efsun Erkilic, el recinto se ubica en un complejo arquitectónico diseñado por Frank Gehry y abrió oficialmente sus puertas al público el pasado 20 de junio. La propuesta museográfica debutó con la exposición Machine Dreams: Rainforest, una instalación de aproximadamente 2 mil 300 metros cuadrados que transporta a los asistentes a una representación multisensorial de la selva amazónica a través de mil 500 millones de píxeles distribuidos en techos, paredes y suelos.
El eje central de Dataland radica en la interacción bidireccional entre el espectador y los algoritmos. Al ingresar, cada visitante recibe un dispositivo portátil de difusión de aromas y un brazalete biosensor de grado médico encargado de registrar sus respuestas fisiológicas y estímulos emocionales en tiempo real. Estos datos biométricos son procesados de forma inmediata por el sistema informático del museo para modificar la música, la evolución de las imágenes orgánicas y las combinaciones olfativas de la sala, culminando el recorrido con la entrega de una pieza artística digital única e irrepetible generada a partir del perfil emocional de cada individuo.
El motor tecnológico detrás de la experiencia es el Large Nature Model, un modelo de IA entrenado de forma exclusiva con 500 millones de imágenes de la naturaleza obtenidas bajo criterios éticos de derechos de autor.
Frente al debate global y la desconfianza institucional que suscita el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, los fundadores del proyecto defienden el espacio como un laboratorio de experimentación que demuestra el potencial de la tecnología cuando se utiliza como una herramienta de colaboración humanista. Además de las salas de contemplación dinámica, el museo incorpora galerías interactivas con pantallas táctiles transparentes y áreas de degustación basadas en datos genéticos del cacao. Con esta infraestructura, el estudio busca establecer un nuevo paradigma en la gestión de derechos digitales y en la aplicación de la ciencia de datos dentro de las industrias culturales.



