Las agencias de salud pública investigan diversos brotes de esta infección intestinal de origen parasitario, la cual registra una tendencia al alza en entidades como Michigan, Nueva York y Texas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) y los departamentos de salud locales iniciaron investigaciones epidemiológicas ante el aumento acelerado de contagios de ciclosporiasis, una enfermedad gastrointestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis. Los informes sanitarios de los estados afectados muestran variaciones en los acumulados debido a los diferentes cortes de caja; no obstante, el estado de Michigan reportó un repunte significativo al pasar de 170 casos confirmados al cierre de junio a 572 infecciones en la primera semana de julio, con estimaciones que extienden el monitoreo a más de 20 entidades de la Unión Americana. Los reportes preliminares descartan decesos asociados y precisan que los pacientes no cuentan con antecedentes de viajes internacionales recientes.
La transmisión del microorganismo ocurre principalmente mediante la ingesta de agua o productos agrícolas frescos que hayan estado en contacto con materia fecal contaminada. Históricamente, las autoridades federales han vinculado estos brotes con la distribución de vegetales de hoja verde, albahaca, cilantro, chícharos y frutos rojos, aunque las indagatorias actuales todavía no determinan un insumo alimentario único como el origen de la dispersión. El cuadro clínico de la afección se caracteriza por un periodo de incubación de dos a 14 días, manifestando síntomas como diarrea acuosa persistente, dolor abdominal, náuseas, fatiga extrema, deshidratación y pérdida de peso, condiciones que pueden prolongarse por semanas de no establecerse un esquema médico basado en antibióticos específicos.
Las comisiones de seguridad sanitaria emitieron recomendaciones regulatorias dirigidas a los procesadores de alimentos y a los consumidores para mitigar el riesgo de propagación en la cadena de suministro. Las pautas de prevención incluyen el lavado minucioso de manos y utensilios, la desinfección estricta de frutas y verduras, el desecho de piezas vegetales maltratadas y la cocción de alimentos cuando la preparación lo permita, advirtiendo que el lavado convencional de superficie no erradica en su totalidad al parásito si este se encuentra adherido al tejido orgánico. Los grupos de población con mayor susceptibilidad a desarrollar complicaciones médicas graves abarcan a los infantes, adultos mayores y personas con sistemas inmunitarios comprometidos.


