Un estudio de la Organización Mundial de la Salud reveló que la contaminación alimentaria por patógenos y sustancias químicas provoca 866 millones de enfermedades y 1.5 millones de decesos anuales en el mundo. La investigación destaca que la población infantil menor de cinco años es el sector más vulnerable ante este problema de salud pública.
El informe, publicado en la revista The Lancet Global Health, señala que los agentes químicos peligrosos representan el 73% de las muertes totales de este balance, principalmente por la exposición prolongada al arsénico inorgánico y al plomo, metales pesados relacionados con el desarrollo de cáncer y padecimientos cardiovasculares. Asimismo, la ingesta de sustancias como el metilmercurio durante la infancia temprana genera afectaciones neurológicas y daños en el desarrollo psicomotriz de forma permanente. En el ámbito macroeconómico, la pérdida de productividad laboral derivada de estas condiciones médicas genera un impacto financiero global estimado en miles de millones de dólares anuales.
La institución internacional precisó que las regiones de África y el sureste asiático concentran el 60% de los fallecimientos globales debido a las disparidades en los sistemas de saneamiento básico. Ante este panorama, los especialistas del organismo señalaron que factores ambientales emergentes, como el cambio climático, incrementan la tasa de reproducción de bacterias y la dispersión de contaminantes en los cultivos. Los investigadores concluyeron que un porcentaje mayoritario de estos casos es prevenible mediante la optimización de los procesos de pasteurización, el acceso a agua potable y el fortalecimiento de las regulaciones industriales.
Los gobiernos de las naciones miembro recibieron un exhorto formal para endurecer los controles de calidad en las cadenas de producción agrícola y mitigar los riesgos epidemiológicos en las poblaciones marginadas. La difusión de estos indicadores estadísticos se realiza en la víspera del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, con el objetivo de establecer lineamientos vinculantes que estandaricen el manejo higiénico de los productos de consumo humano a nivel internacional.


