NUEVA YORK.- En una noche de infarto en el Madison Square Garden, los Knicks de Nueva York se llevaron el primer round de los playoffs de la NBA. El equipo local consiguió una espectacular remontada este sábado para vencer 111-104 a los 76ers de Filadelfia, desatando la euforia de su afición en el arranque de la serie.
Noche de héroes inesperados
Aunque las miradas estaban puestas en las estrellas, fue la banca de los Knicks la que encendió la mecha de la victoria. Miles «Deuce» McBride se convirtió en el factor sorpresa, anotando 21 puntos vitales que cambiaron por completo el rumbo del partido. Su increíble racha en el segundo cuarto fue clave para que Nueva York no perdiera el paso.
Junto a él, Bojan Bogdanovic también aportó desde el banquillo, demostrando la profundidad del equipo neoyorquino. Esta actuación colectiva fue fundamental para superar a un rival que por momentos pareció tener el control total del encuentro, silenciando a la apasionada arena local.
Las estrellas no fallan
Como era de esperarse, la dupla de Jalen Brunson y Josh Hart cargó con el equipo en los momentos críticos. Ambos jugadores terminaron la noche con 22 puntos cada uno, liderando la ofensiva con autoridad. Hart, además, se hizo gigante en los tableros al capturar 13 rebotes, una cifra impresionante para un jugador de su posición.
Su energía y liderazgo contagiaron al resto del equipo, especialmente en la segunda mitad, cuando los Knicks apretaron en defensa y capitalizaron cada error de Filadelfia para construir su ventaja definitiva y asegurar el primer punto de la eliminatoria.
Alerta y drama con Embiid
La noche tuvo un momento de máxima tensión cuando la estrella de los 76ers, Joel Embiid, cayó al suelo con un aparente dolor en su rodilla izquierda. El pívot tuvo que abandonar la duela, generando una alerta total en su equipo. Aunque logró regresar al partido, su movilidad se vio visiblemente afectada.
A pesar del susto, Embiid terminó con 29 puntos, mientras que su compañero Tyrese Maxey fue el máximo anotador del juego con 33. Sin embargo, el esfuerzo titánico de ambos no fue suficiente para frenar el ímpetu de unos Knicks que jugaron con el corazón.
Con este resultado, los Knicks toman una ventaja de 1-0 en una serie que promete ser una batalla de poder a poder. Los equipos ya se preparan para el segundo enfrentamiento, que será crítico para las aspiraciones de Filadelfia de igualar las acciones y no volver a casa con una pesada desventaja.


