BOGOTÁ.- Autoridades migratorias de Colombia han confirmado oficialmente una visita que enciende las alarmas: el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein ingresó al país en el año 2002. El polémico viaje tuvo lugar durante la administración del entonces presidente Andrés Pastrana, abriendo un nuevo capítulo en la oscura trama del magnate.
Una Confirmación que Sacude a la Opinión Pública
La revelación, surgida de registros oficiales, pone un foco inesperado sobre Colombia en el mapa de los viajes delictivos de Epstein. La confirmación de su presencia en territorio nacional ha generado una ola de reacciones y cuestionamientos sobre el propósito de su visita y las posibles redes que pudo haber tejido en la región hace ya dos décadas.
El Fantasma de Epstein y su Red de Poder
Jeffrey Epstein fue un financiero neoyorquino cuya fachada de riqueza y poder escondía una red de abuso y tráfico sexual de menores. Su caso se convirtió en un escándalo global que salpicó a figuras de la política, los negocios y la realeza. Su muerte en prisión en 2019 dejó más preguntas que respuestas sobre el alcance total de sus crímenes.
Bajo la Presidencia de Andrés Pastrana
El viaje se produjo en un momento clave para Colombia, durante el último año del mandato de Andrés Pastrana (1998-2002). La presencia de una figura tan controversial como Epstein durante ese periodo histórico plantea interrogantes sobre los controles de seguridad y el tipo de visitantes que recibía el país en un contexto político y social complejo.
Nuevas Preguntas, Viejas Heridas
Este dato migratorio no detalla la duración de su estancia ni las actividades que realizó, pero es suficiente para alimentar la polémica. La noticia revive el interés por trazar la ruta internacional de Epstein y sus cómplices, una tarea que las autoridades de varios países continúan investigando para desentrañar por completo su red criminal.
Por ahora, la confirmación oficial por parte del gobierno colombiano se suma a las piezas del rompecabezas del caso Epstein. Las autoridades no han anunciado investigaciones adicionales, pero la revelación obliga a mirar al pasado y exige transparencia sobre los nexos internacionales que permitieron operar a uno de los depredadores sexuales más notorios de la historia reciente.


