CIUDAD DE MÉXICO.- Arrancó la segunda y crítica ronda de negociaciones bilaterales rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El encuentro es encabezado por Marcelo Ebrard y la representante estadounidense Greer, quien aterrizó en la capital la noche de este domingo, marcando un momento clave para el futuro del acuerdo comercial más importante de Norteamérica.
Sectores estratégicos en la mesa
La llegada de Greer a la Ciudad de México el domingo por la noche dio el banderazo de salida a estas conversaciones de alto nivel. El objetivo principal es preparar el terreno para la primera revisión formal del T-MEC, programada para 2026. Este no es un mero trámite; es un proceso que definirá las reglas del juego comercial en la región para los próximos años y que busca resolver disputas actuales antes de que escalen a un conflicto mayor.
Industria automotriz y del acero: actores protagónicos
Un detalle que no pasó desapercibido y que enciende las alertas fue la asistencia de importantes representantes de la industria automotriz y del acero. Su presencia subraya la enorme relevancia de estos dos sectores, que son pilares de la economía mexicana y generadores masivos de empleo. Temas como las reglas de origen y las políticas laborales son puntos de constante diálogo, y a veces de tensión, dentro del marco del tratado.
El futuro del tratado bajo la lupa
Estas reuniones son fundamentales para alinear posturas y evitar sorpresas en la revisión oficial. El T-MEC, que sustituyó al TLCAN, incluye una cláusula de revisión cada seis años para asegurar su modernización y efectividad. Por ello, los equipos negociadores de ambos países buscan construir consensos desde ahora para garantizar la estabilidad económica y la certidumbre que tanto necesitan las inversiones y las cadenas de suministro integradas en la región.
Se espera que en los próximos días se den a conocer los primeros avances de esta segunda ronda de negociaciones. Aunque las autoridades de ambos países mantienen un natural hermetismo sobre los detalles específicos de la agenda, la expectativa del sector empresarial y de los mercados es alta para fortalecer la relación comercial trilateral y asegurar un futuro próspero para Norteamérica.


