El Gobierno de Colombia oficializó un plan de manejo para la especie invasora que contempla el sacrificio de decenas de ejemplares durante el segundo semestre de este año. La medida busca frenar la reproducción descontrolada de estos animales en la cuenca del río Magdalena y proteger los ecosistemas locales de los daños causados por su presencia.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, informó este lunes 13 de abril de 2026 que la decisión se tomó tras agotar otras alternativas, como el traslado internacional, el cual fracasó debido a la falta de permisos de otros países y a la «pobreza genética» detectada en la población colombiana. Los individuos seleccionados para la eutanasia, que se realizará mediante métodos físicos y químicos bajo sedación, provienen principalmente de la Hacienda Nápoles y la Isla del Silencio. Actualmente, se estima que existen cerca de 200 ejemplares descendientes de los cuatro hipopótamos importados originalmente por Pablo Escobar en la década de los ochenta, cuya naturaleza territorial representa un peligro constante para pescadores y campesinos de la zona.
El plan ha generado controversia entre defensores de los derechos de los animales y legisladores, quienes proponen la esterilización quirúrgica y el confinamiento como alternativas éticas, a pesar de su elevado costo operativo. No obstante, las autoridades técnicas recalcaron que desde 2022 la ciencia recomendó una reducción poblacional anual que no se ha cumplido, lo que obliga a implementar este «plan de choque» para estabilizar la curva de crecimiento. El Ministerio de Ambiente confirmó que las gestiones diplomáticas con al menos siete países receptores no prosperaron, dejando al sacrificio como la única vía viable para salvaguardar la biodiversidad de la región.
Expertos en fauna silvestre supervisarán los procedimientos de captura y administración de medicamentos aprobados para asegurar que el proceso se realice bajo estándares técnicos estrictos. Mientras tanto, el Gobierno mantendrá el monitoreo en otras ciudades donde se ha reportado la presencia de estos mamíferos, considerados el tercer animal terrestre más grande del mundo y responsables de una de las mordidas más letales de la fauna. La ejecución de este plan marca un hito en la gestión de especies exóticas invasoras en Colombia, enfrentando el legado de un problema ambiental que se extendió por más de tres décadas.


