Gabriele Gravina dejó la titularidad de la FIGC tras la eliminación de la selección nacional en la repesca mundialista frente a Bosnia y Herzegovina.
El dirigente deportivo y empresario presentó su renuncia formal este jueves 2 de abril de 2026, durante una reunión de emergencia en la sede de la federación en Roma. La decisión ocurre tras el fracaso de la «Azzurra», que por tercera ocasión consecutiva quedó fuera de una Copa del Mundo al caer en tanda de penales el pasado martes. El resultado deportivo desató una crisis institucional y una fuerte presión mediática que exigía la salida inmediata de los altos mandos del balompié italiano ante la falta de resultados en el proceso eliminatorio.
Durante la sesión con los representantes de las federaciones integrantes, Gravina notificó su separación del cargo que ocupaba desde 2018, periodo en el que Italia vivió tanto el éxito de la Eurocopa como dos ausencias mundialistas seguidas. El ahora expresidente argumentó la necesidad de una renovación profunda en la estructura del futbol profesional para enfrentar los retos del próximo ciclo internacional. Su salida marca el inicio de un proceso de reestructuración administrativa en un momento de cuestionamientos sobre el sistema de formación y competencia de los jugadores italianos.
La Federación Italiana de Futbol anunció que el próximo 22 de junio se llevarán a cabo las elecciones extraordinarias para elegir al nuevo presidente que encabezará el organismo. Hasta esa fecha, se establecerá una dirigencia interina encargada de gestionar los asuntos operativos y la transición hacia el nuevo liderazgo deportivo. El comunicado oficial subraya que la prioridad de la institución será restablecer la competitividad de las selecciones nacionales y fortalecer la gestión administrativa tras el impacto económico y social de la eliminación.
El proceso electoral definirá el rumbo de la federación de cara a la reconstrucción del equipo nacional para las competencias europeas de 2028.


