El Ministerio de Deportes iraní restringió los traslados de sus atletas a naciones que considera incapaces de garantizar su integridad en el marco del conflicto con Israel y Estados Unidos, afectando torneos internacionales y la logística del Mundial 2026.
La medida, anunciada este jueves, surge como respuesta directa a la creciente tensión bélica en la región y ya ha comenzado a impactar compromisos inmediatos, como el encuentro programado en Arabia Saudí entre el club iraní Tractor y el Shabab Al Ahly de Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades de Teherán han solicitado a la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) la reubicación de sus partidos en sedes neutrales, argumentando que países que albergan presencia militar estadounidense, como es el caso de Arabia Saudí, no ofrecen las condiciones de protección necesarias para sus delegaciones.
Este bloqueo deportivo se da en un contexto de alta sensibilidad política tras la participación de la selección femenina de fútbol en la Copa Asiática 2026. Durante dicho torneo en Australia, el equipo generó controversia al no entonar el himno nacional, lo que derivó en acusaciones de «traición» por parte de medios oficiales. El temor a represalias provocó que siete integrantes solicitaran asilo, aunque cinco de ellas desistieron posteriormente bajo presuntas amenazas a sus familias, evidenciando la fractura interna y la presión que enfrentan los deportistas de aquel país.
Respecto al Mundial 2026, la situación de Irán es incierta. Pese a estar clasificado en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, el gobierno iraní intenta negociar con la FIFA el traslado de sus partidos a territorio mexicano para evitar jugar en Estados Unidos. Hasta el momento, el organismo rector del fútbol no ha emitido una respuesta favorable, lo que mantiene en vilo la participación de la selección persa en la justa mundialista debido a las restricciones de viaje y la compleja relación diplomática con las sedes norteamericanas.



