Especialistas en logística advierten que el estricto perímetro de seguridad de la FIFA transformará la llegada al Coloso de Santa Úrsula, exigiendo calzado deportivo y una planeación rigurosa para superar la «última milla» a pie.
Durante una reciente emisión de «Los profesionales del deporte» en Heraldo Radio, analistas pusieron bajo la lupa los desafíos que enfrentarán los asistentes al próximo partido de preparación, el cual servirá como ensayo general para la Copa del Mundo 2026. La implementación de un anillo de seguridad extendido implica que, incluso quienes utilicen transporte público o dejen sus vehículos en estacionamientos remotos, deberán recorrer una distancia considerable antes de tocar la reja del inmueble. Este esquema busca replicar los estándares internacionales de control de masas, donde los filtros comienzan mucho antes del acceso a las gradas.
La recomendación para los asistentes fue directa y pragmática: «cómprese unos buenos tenis». Se estima que la caminata mínima será de un kilómetro y medio, trayecto al que se debe sumar el recorrido interno por los pasillos del estadio. Esta nueva dinámica no solo pone a prueba la resistencia física de los aficionados, sino también la eficiencia de los servicios de transporte que la Ciudad de México habilitará para acercar a las personas a las inmediaciones del círculo de control, sin permitir el paso de vehículos particulares al radio más cercano.
Sin embargo, el despliegue logístico ha despertado una preocupación válida entre los expertos: la seguridad fuera del perímetro blindado. Mientras que el interior del radio peatonal contará con vigilancia extrema y orden institucional, las zonas adyacentes de Santa Úrsula representan un reto por su morfología urbana y el comercio informal. La duda radica en si las autoridades locales podrán garantizar la integridad de los miles de peatones que transitarán por estas rutas externas antes de ingresar a la zona resguardada por la organización mundialista.
Este ensayo servirá para ajustar los tiempos de traslado y la respuesta de los servicios de emergencia en un entorno de máxima exigencia. Con el Estadio Azteca —ahora bajo el nombre comercial de Estadio Banorte— en pleno proceso de modernización, la experiencia del aficionado cambiará radicalmente, priorizando la seguridad y el flujo peatonal ordenado por encima de la comodidad del acceso vehicular tradicional.


