El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, confirmó en una entrevista para la cadena NBC News que las fuerzas armadas de la isla se encuentran en fase de preparación activa ante la posibilidad de una agresión militar por parte de Estados Unidos. Aunque el funcionario calificó este escenario como «poco probable» y «lejano», advirtió que el gobierno cubano sería ingenuo si no se movilizara como nación frente a las recientes advertencias provenientes de Washington.
Cossío subrayó que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y que no existe justificación alguna para una intervención, definiendo al país como una nación pacífica. No obstante, las tensiones bilaterales han escalado drásticamente tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, evento que llevó al presidente Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, a sugerir que Cuba podría ser el próximo objetivo de una operación militar estadounidense.
La situación en la isla se ha visto agravada por un bloqueo petrolero que ha generado apagones crónicos y ha paralizado sectores estratégicos como la salud y el transporte. Estas medidas se intensificaron tras una orden ejecutiva firmada por Trump en enero, la cual impone aranceles a terceros países que suministren crudo a Cuba, buscando asfixiar económicamente a la administración de La Habana tras el corte del suministro de petróleo venezolano.
A pesar del despliegue defensivo y la severidad de la crisis energética, Fernández de Cossío reiteró que Cuba mantiene una postura abierta al diálogo y al establecimiento de relaciones comerciales basadas en el respeto mutuo. El diplomático concluyó afirmando que, aunque el país tiene el derecho y la necesidad de protegerse, la prioridad sigue siendo encontrar una solución diplomática a un conflicto que, según sus palabras, la mayoría de los ciudadanos estadounidenses no desea mantener de forma indefinida.


