El organismo rector del fútbol mundial determinó que el torneo se disputará «como está previsto», manteniendo las sedes originales pese al conflicto bélico. Tras una reunión ejecutiva en Zúrich, Gianni Infantino negó formalmente la petición de la federación iraní para evitar jugar en territorio estadounidense el próximo junio.
La controversia surgió luego de que el presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, declarara un «boicot a Estados Unidos pero no al Mundial», sugiriendo una relocalización por seguridad. Aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó la disposición de su país para acoger dichos encuentros, la FIFA reafirmó que el calendario del Grupo G se mantendrá sin cambios en Los Ángeles y Seattle.
El ambiente geopolítico se tensó aún más tras las declaraciones de Donald Trump, quien sugirió que la seguridad de los jugadores iraníes no estaría garantizada en suelo estadounidense. No obstante, Infantino hizo un llamado a la paz y defendió el rol del fútbol para unir a los pueblos, insistiendo en que las 48 selecciones deben competir bajo un marco de respeto mutuo y «fair play» en las sedes asignadas.
De no haber cambios de último momento, Irán deberá enfrentar a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto en las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos. La decisión de la FIFA busca evitar un precedente que altere la logística del torneo tripartito, mientras el mundo del deporte observa con cautela la evolución de las hostilidades militares entre los países involucrados.


