Chilpancingo, Guerrero. La escalada de violencia contra servidores públicos en Guerrero cobró dos nuevas víctimas este martes. Tomás Augusto Lozano Analco, comisionado de Obras Públicas, y el contador Francisco Bonilla, ambos integrantes del Concejo Municipal Comunitario de Ayutla de los Libres, fueron emboscados y asesinados en la carretera federal Tierra Colorada-Cruz Grande. Los funcionarios regresaban de una reunión de trabajo en la capital del estado cuando fueron atacados cerca del puente Omitlán.
Este doble homicidio eleva a cuatro el número de funcionarios municipales asesinados en la entidad en lo que va de la semana. Apenas el lunes, la directora de Salud de Atlixtac, Jessica Macedonio Saldaña, y su colaborador, Fulgencio Salgado, fueron ultimados en la vía Chilapa-Tlapa. A pesar de la gravedad de los eventos, el subsecretario de Desarrollo Político de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, descartó que estos crímenes tengan un trasfondo político, calificándolos como parte del «fenómeno de violencia nacional».
El ataque contra los representantes de la «Casa de los Pueblos» de Ayutla —gobierno regido por usos y costumbres— ocurre en un territorio bajo extrema tensión. Grupos de autodefensa como la UPOEG y el CIPOG-EZ mantienen una confrontación abierta contra el grupo delictivo Los Ardillos, a quienes acusan de desplazamiento forzado y agresiones armadas. Actualmente, fuerzas de la Guardia Nacional y la Fiscalía estatal resguardan la zona mientras se realizan las diligencias para trasladar los cuerpos de regreso a su comunidad.


