Organizaciones internacionales advierten que la intensificación de las anomalías climáticas agrava el riesgo de malnutrición y sequías.
Se prevé que el ciclo meteorológico alcance niveles de intensidad históricos durante finales de año e inicios del siguiente.
Alrededor de 25.8 millones de niñas, niños y adolescentes en América Latina y el Caribe enfrentan riesgos severos derivados de los efectos del fenómeno meteorológico ‘El Niño’. Organismos internacionales dedicados a la infancia señalaron que las alteraciones climáticas extremas —manifestadas en sequías prolongadas e inundaciones graves— ponen en peligro el acceso a servicios esenciales de salud, agua potable y alimentación para la población infantil en la región.
El fenómeno natural, caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial, registra una mayor frecuencia e intensidad en comparación con periodos anteriores. Las proyecciones de especialistas señalan que el evento actual podría situarse entre los ciclos más intensos desde que se tienen registros históricos, extendiendo sus repercusiones en los patrones de lluvia y temperatura global hasta los primeros meses del próximo año.
Las consecuencias de estas variaciones atmosféricas muestran un impacto diferenciado en el continente: mientras en países de América del Sur se registran precipitaciones atípicas y deslaves de tierra, en regiones de Centroamérica se agudizan las condiciones de aridez en el sector agrícola, comprometiendo la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de las comunidades vulnerables.


