El gobierno de Ucrania denunció una ofensiva con más de 600 vectores aéreos que incluyó armamento de última generación, provocando daños en infraestructura civil e instituciones culturales de la capital.
La Fuerza Aérea de Ucrania reportó que la ciudad de Kiev fue el blanco principal de un bombardeo masivo perpetrado por las fuerzas armadas rusas, en el cual se emplearon un total de 690 sistemas de ataque, incluyendo drones, 54 misiles de crucero, 30 misiles balísticos y el proyectil hipersónico Oréshnik. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó las acciones militares tras confirmarse el fallecimiento de dos civiles y 69 personas heridas, además de reportar afectaciones estructurales severas en decenas de complejos residenciales, escuelas, el Museo de Arte Nacional y la destrucción casi total del Museo de Chernóbil.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el despliegue del arsenal de alta tecnología y justificó la ofensiva como una respuesta directa a presuntos ataques terroristas atribuidos a las tropas ucranianas contra objetivos civiles en su territorio. Al respecto, el subjefe del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, precisó que la incursión aérea operó como una represalia por el bombardeo a una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk, donde fallecieron 21 personas, acusación que el gobierno de Kiev ha rechazado formalmente en sus canales diplomáticos.
Ante la magnitud del despliegue militar ruso, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, realizó un llamado a la comunidad internacional para acelerar el suministro de sistemas avanzados de defensa aérea y endurecer las sanciones económicas contra Moscú. Diversos mandatarios internacionales, entre ellos el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron, emitieron pronunciamientos de solidaridad hacia el gobierno ucraniano y condenaron la escalada en el uso de armamento hipersónico dentro del conflicto regional.


