La conflagración en el suroeste francés provocó la caída de visitantes y controversias entre autoridades locales y federales.
Un incendio forestal en la región de la Gironda, a corta distancia de Burdeos, quemó 42 mil hectáreas y obligó a la evacuación preventiva de miles de residentes y turistas. El siniestro dejó severos daños materiales y generó disputas políticas debido a posturas contradictorias entre funcionarios locales y el Ministerio de Turismo sobre si los visitantes debían cancelar sus viajes a la zona afectada.
Las cancelaciones de reservas hoteleras y de servicios turísticos se registraron tanto en áreas dañadas por el fuego como en localidades sin riesgo directo. De acuerdo con representantes del sector comercial y turístico de la región de Nueva Aquitania, la actividad económica local enfrenta pérdidas considerables en un rubro que representa parte fundamental del producto interno bruto del departamento.
Las autoridades y los comités turísticos anunciaron que el retorno de habitantes y la reapertura para el turismo se realizarán de forma gradual en los sectores evacuados una vez controlado el siniestro. Asimismo, se prevé la puesta en marcha de campañas de promoción para incentivar la reactivación económica del suroeste francés.
Los cuerpos de emergencia y protección civil mantienen la vigilancia en el área ante las altas temperaturas para prevenir nuevos brotes


