El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió al Gobierno de Cuba que no habrá concesiones ni margen para evitar la presión política y económica. La administración estadounidense busca forzar reformas en la isla tras la interrupción del respaldo petrolero y financiero venezolano.
Durante una entrevista concedida a un medio internacional, el jefe de la diplomacia norteamericana afirmó que Washington bloqueará cualquier mecanismo con el que las autoridades cubanas intenten evadir el cerco económico actual, incluyendo los recientes incentivos al sector privado. El funcionario estadounidense sostuvo que la administración actual mantendrá sus políticas restrictivas durante los próximos dos años y medio, señalando que el gobierno de La Habana ya no cuenta con un patrocinador externo ni con la falta de atención estratégica por parte de la Casa Blanca.
La postura de Washington se da en un contexto de deterioro en las condiciones de la isla, agravado tras la interrupción del suministro de crudo venezolano e interrupciones constantes en los servicios de energía eléctrica, agua y abastecimiento de productos básicos. Ante esta coyuntura, la administración republicana ha intensificado la aplicación de sanciones contra altos mandos militares, el conglomerado empresarial Gaesa y empresas extranjeras con inversiones en sectores clave como la minería y el turismo, buscando impedir el ingreso de divisas al Estado cubano.
A pesar de la intensificación de las medidas punitivas, el departamento de Estado estadounidense mantiene abiertas vías de comunicación directas con representantes del gobierno cubano, incluidos familiares de la cúpula política. Por su parte, las autoridades estadounidenses anticiparon que continuarán evaluando la efectividad de las sanciones y los contactos diplomáticos en relación con el desarrollo de la crisis en la región caribeña.


