Las autoridades sanitarias detectaron la presencia de la plaga en condados de Texas y Nuevo México.
Los organismos gubernamentales establecieron perímetros de vigilancia epidemiológica para contener la propagación del parásito.
El Departamento de Agricultura norteamericano confirmó el hallazgo de la larva en un alce ubicado dentro de un predio cinegético en el condado de Pecos, marcando el primer registro documentado en fauna silvestre dentro de dicho territorio. De forma paralela, los servicios de sanidad animal de Nuevo México identificaron un segundo brote en un ejemplar bovino de explotación ganadera dentro de la jurisdicción de Otero.
Las dependencias estatales y federales implementaron protocolos de inspección en un radio de veinte kilómetros alrededor de las zonas afectadas para realizar revisiones sistemáticas e intervenciones médicas en la masa ganadera. La estrategia de contención contempla el monitoreo constante durante las temporadas de otoño y primavera para evitar afectaciones mayores en la producción agropecuaria.
El parásito, derivado de la eclosión de larvas en heridas expuestas de seres vivos de sangre caliente, mantiene alertas sanitarias en la región tras el incremento de registros en países de Centroamérica y México. Las autoridades instaron a los productores del sector primario a reportar cualquier sintomatología sospechosa para actuar de forma inmediata.


