El organismo epidemiológico evalúa la transmisión del patógeno tras el fallecimiento de un paciente inmunodeprimido en Lyon.
Las investigaciones buscan precisar las vías de contagio vectorial y el impacto clínico de la infección en seres humanos.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades inició un protocolo de seguimiento tras la detección del virus en un individuo con inmunosupresión severa, una condición que previamente se consideraba exclusiva del sector ganadero. La principal hipótesis de los especialistas apunta a la picadura de un insecto en el este del territorio francés, región donde se había reportado la presencia del agente biológico durante los meses previos.
Identificado originalmente en África a mediados del siglo pasado, el patógeno afecta de manera habitual a la ganadería bovina, ovina y caprina mediante la transmisión por jejenes del género culicoides. En las especies de granja, la afección genera episodios febriles, reducción en la producción láctea y complicaciones reproductivas, presentándose brotes recientes en diversos países del continente europeo.
Los organismos internacionales catalogaron el evento como un acontecimiento atípico derivado de la vulnerabilidad inmunológica del paciente. Las dependencias sanitarias continúan los estudios entomológicos para identificar la especie exacta del vector y determinar la capacidad de propagación del virus.


