WASHINGTON.- El presidente Donald Trump desató una fuerte polémica ayer al anunciar la construcción de un enorme arco entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington. El proyecto va más allá de lo estético, pues se convertirá en un “complejo militar de primera categoría” con capacidad para albergar drones, francotiradores y almacenar municiones.
Doble finalidad: embellecimiento y defensa
Según el mandatario, esta obra es un ejemplo más de sus iniciativas para embellecer tanto la Casa Blanca como la ciudad en general. Sin embargo, Trump ha insistido en que el arco también cumple un claro “propósito defensivo”, una justificación que ha utilizado en otros proyectos. Previamente, el presidente ya había calificado el nuevo salón de baile de la Casa Blanca como un “complejo militar”, sosteniendo que era necesario por motivos de seguridad nacional.
Un proyecto bajo la lupa legal
El anuncio llega en un momento crítico, ya que el arco, al igual que otros de sus proyectos, ya enfrenta serias impugnaciones legales. Aunque la obra recibió una aprobación inicial por parte de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, el camino para su construcción no está despejado. Es relevante señalar que los miembros de dicha comisión fueron designados directamente por el propio Trump, lo que ha generado cuestionamientos sobre el proceso.
La principal barrera es una demanda presentada por un grupo conformado por tres veteranos y un historiador de arquitectura. El argumento central de los demandantes es que un proyecto de esta magnitud y naturaleza necesita obligatoriamente la aprobación del Congreso para poder proceder. Mientras la controversia legal avanza, el magnate ha sido fotografiado sosteniendo un modelo a escala del que ha sido llamado Arco de la Independencia.


