CIUDAD DE MÉXICO.- La historia de Yakiri Rubí Rubio, la joven que enfrentó un polémico proceso judicial tras matar a su agresor en defensa propia, ahora será contada en un documental. El proyecto cinematográfico busca exponer las irregularidades y la lucha que vivió tras los hechos ocurridos en 2013.
Un caso que sacudió a la sociedad
El caso se remonta al 9 de diciembre de 2013, cuando Yakiri fue secuestrada y agredida sexualmente por dos hombres en la colonia Doctores. En un acto de supervivencia, logró defenderse y causó la muerte de uno de sus atacantes, identificado como Miguel Ángel Ramírez Anaya.
A pesar de las circunstancias, las autoridades la acusaron inicialmente de homicidio calificado, lo que desató una fuerte movilización social y un intenso debate público sobre la legítima defensa y la justicia para las mujeres en el país.
Del penal a la pantalla grande
Yakiri pasó 86 días recluida en el penal de Santa Martha Acatitla, un periodo crítico que marcó su vida. Gracias a la presión social y a la labor de su defensa, el cargo fue reclasificado a homicidio con exceso de legítima defensa, lo que le permitió salir bajo fianza en marzo de 2014.
Ahora, su experiencia será plasmada en el documental “Yakiri: Romper el silencio”, dirigido por Citlali M. Bermejo. La producción corre a cargo de Cuéntalo Films y cuenta con el respaldo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) a través de Foprocine.
Un retrato íntimo de la lucha
La directora Bermejo ha explicado que la película no solo narrará el proceso legal, sino que también mostrará la vida de Yakiri después de la cárcel, su transformación en activista y el impacto emocional del suceso. El filme incluirá testimonios de su abogada, Ana Katiria Suárez, y su madre, Norma Rubio.
La historia de Yakiri ya había trascendido al ámbito cultural, inspirando un corrido interpretado por Los Cardencheros de Sapioriz. El documental se suma a otras iniciativas, como un libro y una obra de teatro, que buscan mantener viva la memoria de su caso.
El proyecto del documental fue presentado en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, subrayando el mensaje de la película como un llamado a la justicia y un testimonio contra la revictimización de las mujeres en el sistema judicial.


